La semana pasada fui a Querétaro porque tenía una reunión de Gakkai. Yo no conocía ese estado, pero queda muy cerca de Celaya (aproximadamente a 30 minutos en carro, 50 en autobús). De la central tomé un taxi directo para el lugar de la reunión. A la salida, me fui a conocer el centro histórico de esa región.
Me dejaron en la calle Juárez, a mi izquierda se dejaba ver un kiosko y como es predecible en los estados del centro del país, había una iglesia inmensa al frente.
A partir de ahí, comencé a caminar por los andadores, calles, callejones, en fin… fui de plaza en plaza, de jardín en jardín disfrutando del centro, me encantó su “colonialismo” representativo en sus iglesias, casas, edificios, me gustó lo bien conservado que se encuentran a pesar de que ya son construcciones antiguas, me encantó que es una ciudad con historia, que a pesar de ser tan pequeño hay tanto por hacer, y es una ciudad que está a la vanguardia sin dejar de mencionar su limpieza… ya había escuchado comentarios sobre ello, pero vivir Querétaro es otra cosa.
Hasta hace poco Guanajuato era para mí una ciudad de ensueño, de recuerdos, un lugar mágico para mí… y lo seguirá siendo… pero ahora, Querétaro se convirtió en mi nuevo Guanajuato. Tiene historia (nada más y nada menos que el Acta Constitutiva de México se firmó en esa región), cultura, arte, viajes en globo aerostático, bosques, misiones, viñedos, leyendas y una visión del gobierno y de la Secretaría de Turismo muy clara sobre mostrar lo mejor de la ciudad.
Y ustedes, ¿tienen su propio Guanajuato? ¿su propio Querétaro? Por lo pronto les comparto algunas fotografías que obtuve al andar paseando por allá.

